Nuestro amigo J. tiene muy claro que las personas de éxito como él, consideran a otros “semejantes” ricos y prósperos como una oportunidad única de motivación. Son modelos a seguir. Tomar modelos de referencia es una magnífica manera de aprender. J. es consciente de que no es necesario “reinventar la rueda”. Está muy bien ser creativo y buscar nuevas formulas para la riqueza pero, si estas ya existen, ¿por qué no empezar por ahí? ¿por qué no tomamos a dichas personas como patrón de referencia y utilizamos esa “experiencia de segunda mano” en nuestro propio beneficio?
(…) El modo más rápido y fácil de crear riqueza es aprender exactamente cómo juegan al juego del dinero los ricos, que son los maestros del dinero. El objetivo es simplemente imitar sus estrategias internas y externas. Es lógico: si tú emprendes exactamente las mismas acciones y tienes exactamente la misma disposición mental, es muy probable que obtengas los mismos resultados. (…)
J. lo sabe, lo hace y le va muy, pero que muy bien.
Bob, no es consciente de ello y, por lo tanto, para él es como si dicho pensamiento positivo e impulsor no existiera. Bob juzga, porque cree estar en la “situación adecuada” para hacerlo, a cualquier persona conocida que obtenga resultados exitosos, que sea prospera y feliz y/o que tenga una filosofía de vida basada en el éxito económico y personal. Es fácil oír a Bob criticando a otros o restándole valía a sus acciones. Bob es un cangrejo para su círculo social. Dado que “la energía es contagiosa” y dado que hablamos, en el caso de Bob, de energía negativa, es muy lógico que J. prefiera estar lo más alejado posible de Bob y de personas como él. ¿Quizás preferirías elegir amigos que se encuentran “en la ruina”? ¡Yo creo que no! ¿Y si Bob es un familiar cercano o nuestra pareja? En este caso J. te daría el siguiente consejo:
(…) En primer lugar, no te molestes en tratar de hacer que las personas negativas cambien. Eso no te corresponde a ti. Lo que te corresponde es utilizar lo que has aprendido para mejorar tu vida. Sé el modelo de referencia, sé próspero, sé feliz y entonces tal vez (y subrayo lo de tal vez) verán la luz (en ti) (…) En segundo lugar (…) es mucho más difícil ser positivo y consciente cuando estás entre gente y circunstancias negativas, ¡pero ésa es tu prueba! (…) si puedes permanecer fiel a tus valores mientras otras personas de tu entorno están llenas de dudas e incluso de palabras de condena, crecerás más rápido y fuerte. (…) De ahora en adelante quiero que enmarques la negatividad de otras personas como un recordatorio de cómo no debes ser. (…) No estoy sugiriendo que lo digas: tú limítate a hacerlo, sin condenarlos por ser como son. Y si comienzas a juzgarlos, criticarlos y rebajarlos por ser como son y por lo que hacen, eso significa que no eres mejor que ellos. (…)
Busca en internet la biografía de alguien que sea o fuese extremadamente rico y utiliza su historia para inspirante, para aprender estrategias de éxito y para “copiar” su disposición mental. Intenta mezclarte con personas prósperas en un entorno “rico”, por ejemplo, tómate un café en el hotel más lujoso de tu ciudad. Identifica a tus cangrejos y trata de alejarte o de no contagiarte por “sus principios negativos”. Deja de ver “telebasura” y mantente alejado de las malas noticias.
J. es de los que agradecen que otros hayan tenido éxito y hayan conseguido riqueza económica y personal antes que él, ya que ahora tiene un patrón a seguir que le hará más fácil alcanzar su propio éxito… ¿Y tú?
Continuará…
[...] Capítulo 0, Capítulo I, Capítulo II, Capítulo III, Capítulo IV, Capítulo V, Capítulo VI, Capítulo VII, Capítulo [...]